Me duele mi historia como una prenda mojada
que nadie recuerda haber colgado.
Cargo mis días en los bolsillos rotos
y cada paso escribe algo torcido
que no pedí vivir, pero me nombra.
Poema escrito en un trozo de servilleta y que encontré en una copia de Residencia en la tierra que Pablo me regaló cuando me visitó en Marrakech, pero que no he podido comprobar su autoría.
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