Habitación sin testigos

Hablo con una sombra

que aprende mi nombre lentamente.

El silencio se sienta a mi lado

como un animal cansado.

Hay palabras que no digo

porque sangran al salir.

Mi voz es un cuarto vacío

donde alguien ha olvidado vivir.

Escribo para no desaparecer del todo,

para que el miedo tenga forma.

La noche me mira

y no promete nada.

Poema encontrada en el bolsillo de la última rebeca que llevó puesta Alejandra Pizarnik, sin fecha.

NOTA: Se recuerda que, aunque estos textos carecen de autor real y podrían perderse en el tiempo, se encuentran bajo la custodia intangible del administrador de este blog. Ninguna copia, reproducción o publicación será posible sin su permiso expreso; la propiedad intelectual actúa aquí como un fantasma vigilante, tan invisible como ineludible.

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